La corrupción

Porque el poder judicial es un obstáculo a la democracia

La experiencia en la historia de Atenas sobre un poder judicial al servicio de los intereses de un grupo endogámico.

Nos ubiquemos en la historia: Grecia, más precisamente Atenas. Retrocedamos un poco menos de 2500 años antes del presente. El partido democrático emprende la gran lucha política contra el dominio oligárquico. Decide atacar el último bastión de la misma, el poder judicial. (Las cosas no han cambiado tanto, diría Fito…)

En la antigua Atenas había avanzado la democracia y formalmente funcionaban sus instituciones democráticas. Como por ejemplo la Asamblea popular, donde los ciudadanos participaban de las decisiones más importantes.

Sin embargo todas las instituciones de gobierno tenían por encima al aerópago, una especie de corte suprema de justicia a la que solo accedían ex-arcontes. Era un consejo aristocrático y constituía el baluarte del predominio político de la oligarquía.

La facción oligárquica mantenía el control del gobierno gracias a un eterno estado de crisis. Era un constante estado de guerra que Atenas mantenía contra los Persas y otras ciudades-estado, Esparta incluida. El gobierno era ejercido por Cimón, un aristocráta de gran capacidad militar. Este gobernante ateniense era un admirador, al igual que la mayoría de la facción oligárquica, del régimen de  gobierno espartano: una oligarquía-aristocrática-esclavista: Esparta era para los aristocratas atenienses un paraíso perdido en cuanto a lo político.

Hay que integrarse al mundo

La historia de Esparta es una colección de conflictos sociales producidos por las habituales revueltas de esclavos. Por aquel tiempo había estallado una en la ciudad de Tasos. Acorralada por su incapacidad Esparta pide ayuda al gobierno oligárquico de Atenas. Cimón se apresta a inmiscuir a Atenas en los problemas espartanos y lo hace a pesar de la oposición de vastos sectores de apoyar a una ciudad enemiga como Esparta. La coalición Esparta-Atenas terminó con más derrotas que victorias y los atenienses terminaron aún más enemistados con los espartanos. Cimón perdía el prestigio en el terreno donde había sido más exitoso, el militar.

Democratizar el poder judicial no es gratuito

Dentro de las filas del partido de la democracia había surgido un líder que se había destacado en el debate contra la alianza con Esparta: Efialtes.

Aprovechando una baja en el índice de popularidad (digamos) de Cimón, el partido democratico promovió una serie de procesos judiciales contra los miembros de aerópago, principalmente casos de corrupción y parcialidad (uf, esto me recuerda a alguien…). Como era lógico tuvo poco éxito, pero minaron el prestigio de la institución ante la opinión pública.

En el año -462 (o a.C.) en medio de una revuelta democrática la Asamblea Popular modificó las atribuciones del aerópago reduciéndolo a un tribunal menor, reclamando para la Asamblea las atribuciones de tribunal supremo.

Se había desplomado el último bastión de la oligarquía. El partido oligárquico  recurrió al asesinato de Efialtes como recurso desesperado (todavía no habían depurado la “guerra interna económica). Cimón regresó desde Chipre, donde estaba en campaña contra los persas, pero nada pudo hacer y fue condenado al exilio.

Democracia es participar e incluir

La revuelta democrática del -462 fue una bisagra en la democracia ateniense, ya sin las trabas del aerópago las instituciones democráticas comenzaron a funcionar de una manera más amplia. La Asamblea pudo llevar adelante reformas sin que fueran “rebotadas” por el poder judicial.

Otro aspecto revolucionario fue que los tribunales judiciales quedaron abiertos a los ciudadanos de las clases bajas. Aunque aún estaban excluidas las mujeres y esclavos. Una porción importante de la sociedad.

El afianzamiento definitivo de la democracia quedaría en el liderazgo sucesor de Efíaltes, Perícles que comenzaría el siglo de oro de la democracia de la antigua Grecia: donde las instituciones, incluidos los tribunales, quedarían abiertas al ingreso de las clases bajas de la ciudadanía. Claro que no de toda la población, pero esa es otra historia.

Se puede aprender de la historia

Le experiencia de aquella Atenas de hace milenios es que si cualquier institución, en este caso el poder judicial, queda presa de un grupo endogámico, es decir que rechaza la incorporación de miembros ajenos a ese grupo, esa institución solo servirá a los intereses de ese grupo. El poder judicial es un claro ejemplo de ello.

¿Podríamos afirmar que pese a esta evidencia los organismos del gobierno muestran una tendencia "inevitable" a la endogamia?